Quiero que sientas como yo

Lo que empezó siendo una simple colaboración en un centro escolar, terminó convirtiéndose en uno de los proyectos más ilusionantes de nuestros jóvenes.
Queríamos una colaboración puntual con un centro educativo para promover la integración, pero ese primer movimiento nos dio energía para enfocar nuestra atención en los puntos fuertes de aquellos que componen nuestro grupo de Capacitación Doméstica: Manuel, con su soltura y capacidad de liderazgo; María, con su energía y amor incondicional por cada uno de los alumnos que componen el centro; Eva, con su sonrisa constante que nos llena de luz todos los miércoles; Belén, con su dulzura y su poder real de meternos directos en la lectura; y Mario, con esa alegría, esas ganas de hacer y aportar.


Durante todos mis años en contacto con personas con discapacidad, al igual que les pasará a mis compañeras de Aspademis, siempre he tenido la sensación de que ellos me enseñan, en muchas dimensiones vitales, su positivismo, su gestión y manejo de emociones positivas, su autoconcepto fuerte y poderoso, y una autoestima que a más de uno nos gustaría tener.


A raíz de esa colaboración puntual, como decía, nació la necesidad, y a la vez oportunidad, de exponerlos a la difícil misión de transmitir esas fortalezas que les caracterizaban, de convertirse en transmisores de una información muy valiosa.

 

Organizamos un equipo de cinco, con opción siempre a crecer, por supuesto, y nos pusimos manos a la obra: había que crear la teoría adaptada a cada curso de Primaria y había que preparar a los chicos, a cada uno en su papel. Lo más importante era saber qué función iba mejor con cada uno de ellos, para así potenciar al máximo sus capacidades.

Y así comenzó a rodar “ QUIERO QUE SIENTAS COMO YO” con una primera sesión fue suficiente para apostar por el proyecto.

Comenzamos con la clase de sexto B de la mano de la “seño Pilá”, como la llaman todos, una clase especial, entrañable, sensible; entre todos crearon una magia que cada una de las que estuvimos allí pudimos sentir. Pilar y Julia pueden dar fe de ello.

Ellos son los comunicadores, transmiten emociones, enseñan la importancia de expresar, vemos la óptica positiva de la discapacidad. Se trata de un trabajo en ambos sentidos: del alumnado del colegio hacia nuestros chicos, y de nuestros chicos hacia el centro escolar. TODOS, absolutamente todos, aprendemos.

Esto solo es el inicio de algo emocionante; poco a poco os iremos contando esta experiencia.

Mucho ánimo y fuerza desde Aspademis.

¡Unidos podemos con todo!